lunes, 3 de agosto de 2020

008 – Hechos – El cuento del ahorro


Cuando era chica se hablaba mucho de ahorrar como una responsabilidad individual y social que era bueno cultivar desde la infancia. Se enseñaba el ahorro en la escuela, los programas de televisión le dedicaban segmentos y se llamaba a expertos que daban cuenta de su importancia.
Mis padres también favorecían esa práctica en muchos sentidos. Especialmente me acuerdo del detalle de tener alguna ropa más linda en reserva, es decir casi sin usar, para que no faltara en ocasiones especiales, como una visita, una fiesta o una consulta médica. Era la ropa de salir. El ejemplo era tener en cuenta a aquellos que cada día usan toda la ropa que tienen y cuando hace falta de verdad, todo está viejo y gastado.
Otro detalle es que realmente no me daban dinero, por lo que ahorrarlo dependía de algún regalo de otro familiar. Y la costumbre no estaba muy establecida en mi familia. No obstante los ingresos tan pequeños, yo no tenía muchas referencias y creía estar ahorrando bastante. Por eso, a los 9 años más o menos, tomé mis ahorros y decidí gastarlos en una juguetería que estaba en una avenida principal cercana a casa. Me encantaba aquel lugar aunque no tenía el recuerdo de haber entrado a recorrerlo. Sí, de haber visto filas de cajas de muñecas preciosas desde afuera.
Con toda la fe en mis ahorros, recuerdo que fui allá una tarde de sábado acompañada de mi hermano menor. Recorrí los estantes mirando los juguetes y viendo, por primera vez, cuanto costaban. Dí muchas vueltas ahí adentro sin poder elegir lo que quería llevarme. No porque tuviera algún juguete ya seleccionado, sino por la conciencia repentina de que los precios superaban mis posibilidades en casi todo.

La Amiga de los Pájaros - Ediciones Susaeta s.a.

Terminé eligiendo un librito de cuentos que no era nada de lo que me imaginaba comprar mientras ahorraba. Lo leí y releí innumeras veces. Los cuentos no eran feos, y había mucho texto. Pero lo que finalmente entendí mediante la decepción de aquella compra fue que el concepto del ahorro, y sus ventajas, era apenas pedagógico: No creas en las maravillas que te describen los que quieren obtener el resultado de un comportamiento.
Actualmente sigo siendo una persona ahorrativa, pero, por suerte, sin ilusiones.

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