domingo, 2 de agosto de 2020

007 – Hechos – Dibujando en cuarentena


Como tantos que pudieron quedarse en sus casas en este período, que todavía no acaba, pasada la sorpresa inicial y la sensación de irrealidad traté de aprovechar la estadía para hacer esas cosas que suelen estar en “la lista”. No tuve grandes éxitos.
Entre las muchas tareas que intenté estuvo, por unos días, la de volver a dibujar. En la infancia siempre dibujé. Y siempre creí que dibujaba bien. Sin embargo, recién retomada aquella habilidad abandonada por muchos años, me detuve a abrir dos carpetas con todas las materias y sus respectivos contenidos de la primaria. Mi mamá no quiso guardar montañas de papel de cada hijo por lo que en su momento conservó dos: las de cuarto y séptimo grado.


Abrirlas fue confrontar mis recuerdos de unas bellas ilustraciones con la realidad de unos dibujos normalitos de cualquier niño. ¿Tan mal dibujaban todos que en mi recuerdo los míos estaban a la altura de los mejores? A la vez estoy segura de que no eran así como están en estas carpetas.
Lo que me trae de regreso a lo de volver a dibujar. Al principio del ejercicio me expliqué las dificultades para reproducir con algo de gracia a la persona de una foto, como causada por la pérdida de la memoria motriz, por tantos años sin hacer casi jamás dibujos. Utilicé varias veces la misma foto con resultados extremadamente dispares. Tanto que ninguno se parece al modelo ni son semejantes entre ellos. Después, recorriendo las carpetas razoné que nunca tuve muchas nociones de dibujo. Se trataba de un pasatiempo del que lo más valioso era la impresión de realización que obtuve en aquellas épocas lejanas.


No he renunciado todavía a dibujar, con la ventaja de que ahora siento que el plan debería ser aprender a dibujar. ¡Quién sabe…!

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